PROPIEDAD DE LOS METALES
LOS
METALES
Los
metales son los elementos químicos de mayor utilización,
con fines estructurales en edificios y medios de transporte, como
conductores de calor y electricidad, etc. Los metales se caracterizan
por tener un brillo especial, llamado metálico, por ser buenos
conductores de la electricidad y del calor. Esta gran
conductibilidad, comparada con la de los no metales, se debe
probablemente a la existencia de electrones libres en su interior.
Además los metales tienen una molécula mono atómica
y originan los hidróxidos al disolverse los óxidos
metálicos en agua.
El
Hierro, debido a su abundancia y a sus propiedades químicas,
de las cuales hablaremos más adelante, se ha convertido en uno
de los metales más usados en la civilización actual.
También, el hierro se puede combinar con otros metales para
formar nuevos compuestos con diferentes propiedades, denominados
“aleaciones”.
El
Hierro
El
Hierro, es un elemento metálico, magnético, maleable y
de color blanco plateado. Tiene de número atómico 26 y
es uno de los elementos de transición del sistema periódico.
También,
es uno de los elementos metálicos más abundantes en el
planeta. Constituye aproximadamente el 4.5% de la corteza terrestre.
Generalmente es encontrado en forma de óxido de magnetita
(Fe304), herma tita (Fe203), limonita, u óxidos hidratados
(Fe203 + NH20) También existen pequeñas cantidades de
hierro combinadas con aguas naturales, en las plantas, y además
es un componente de la sangre.
El
hierro fue descubierto en la prehistoria y era utilizado como adorno
y para fabricar armas. El objeto más antiguo existente, es un
grupo de cuentas oxidadas encontrado en Egipto, y data del 4000 a.c.
El término arqueológico edad del hierro se aplica sólo
al periodo en el que se extiende la utilización y el trabajo
del hierro. El procesado moderno del hierro no comenzó en
Europa central hasta la mitad del siglo XIV.
Algunas
características de este metal
El
hierro puro tiene una dureza que oscila entre 4 y 5. Es blando,
maleable y dúctil. Se magnetiza fácilmente a
temperatura ordinaria, y es difícil magnetizarlo en caliente.
A unos 790 °C desaparecen las propiedades magnéticas. El
punto de fusión del hierro, es de unos 1.535 °C, un punto
de ebullición de 2.750 °C. La densidad relativa de este
metal es de 7,86. Su masa atómica es 55,847.
Estructura
El
hierro tiene una estructura centrada en el cuerpo, a temperaturas
normales. A temperaturas más altas, tiene una estructura
cúbica centrada en la cara. Este hecho es de gran importancia
practica. En su forma de acero, el hierro siempre contiene una
pequeña cantidad de carbono. Los átomos de carbono son
menores que los átomos de hierro y, a temperaturas altas, se
encajan en los espacios abiertos de la estructura centrada en la
cara. Cuando el hierro se enfría, adquiere una forma cubica
centrada en el cuerpo. En esa forma, los átomos de carbono no
pueden colocarse en los espacios más pequeños.
Entonces, la red cristalina del hierro se distorsiona, debido al
tamaño tan grande de los átomos de carbono, o el
carbono se separa del hierro como carburo de hierro, Fe 3C.
Los
cristales del hierro y del Fe3 existen en muchos tamaños y
formas. La estructura final del cristal está determinada por
el por ciento del hierro y la rapidez de enfriamiento. Estas
diferencias en la estructura cristalina, le dan la gran versatilidad
que tiene el acero como un material industrial. También
explican el hecho de que las propiedades del acero se pueden cambiar
gradualmente por el tratamiento del calor.
Químicamente
el hierro es un metal activo. Se combina con los halógenos
(flúor, cloro, bromo, yodo y astato) y con el azufre, fósforo,
carbono y silicio. Desplaza al hidrógeno de la mayoría
de los ácidos débiles. Arde con oxígeno formando
tetróxido triférrico (óxido ferroso férrico),
Fe3O4. Expuesto al aire húmedo, se corroe formando óxido
de hierro hidratado, una sustancia pardo-rojiza, escamosa, conocida
comúnmente como orín. La formación de orín
es un fenómeno electro químico en el cual las impurezas
presentes en el hierro interaccionan eléctricamente con el
hierro metal. Se establece una pequeña corriente en la que el
agua de la atmósfera proporciona una disolución
electrolítica. El agua y los electrólitos solubles
aceleran la reacción. En este proceso, el hierro metálico
se descompone y reacciona con el oxígeno del aire para formar
el orín. La reacción es más rápida en
aquellos lugares donde se acumula el orín, y la superficie del
metal acaba agujereándose, osea, se corroe.
Al
sumergir hierro en ácido nítrico concentrado, se forma
una capa de óxido que lo hace pasivo, es decir, no reactivo
químicamente con ácidos u otras sustancias. La capa de
óxido protectora se rompe fácilmente golpeando o
sacudiendo el metal, que vuelve así a ser activo.
Aplicaciones
y producción
El
hierro puro, preparado por la electrólisis de una disolución
de sulfato de hierro (II), tiene un uso limitado. El hierro comercial
contiene invariablemente pequeñas cantidades de carbono y
otras impurezas que alteran sus propiedades físicas, pero
éstas pueden mejorarse considerablemente añadiendo más
carbono y otros elementos de aleación.
La
mayor parte del hierro se utiliza en formas sometidas a un
tratamiento especial, como el hierro forjado, el hierro colado y el
acero. Comercialmente, el hierro puro se utiliza para obtener láminas
metálicas galvanizadas y electro imanes. Los compuestos de
hierro se usan en medicina para el tratamiento de la anemia, es
decir, cuando desciende la cantidad de hemoglobina o el número
de glóbulos rojos en la sangre.
En
1994, la producción anual de hierro se aproximaba a los 975
millones de toneladas.
Compuestos
Los
compuestos de hierro (II) se oxidan fácilmente a compuestos de
hierro (III). El compuesto más importante de hierro (II) es el
sulfato de hierro (II), FeSO4, denominado caparrosa verde, que
normalmente existe en forma de cristales verde pálido que
contienen siete moléculas de agua de hidratación. Se
obtiene en grandes cantidades como subproducto al limpiar el hierro
con baño químico, y se utiliza como mordiente en el
teñido, para obtener tónicos medicinales y para
fabricar tinta y pigmentos.
El
óxido de hierro (III), un polvo rojo amorfo, se obtiene
tratando sales de hierro (III) con una base, y también
oxidando pirita. Se utiliza como pigmento, y se denomina rojo de
hierro o rojo veneciano. También se usa como abrasivo para
pulir y como medio magnetizable de cintas y discos magnéticos.
El cloruro de hierro (III), que se obtiene en forma de cristales
brillantes de color verde oscuro al calentar hierro con cloro, se
utiliza en medicina y como una disolución alcohólica
llamada tintura de hierro.
Los
iones de hierro (II) y hierro (III) se combinan con los cianuros para
formar compuestos de coordinación. El hexacianoferrato (II) de
hierro (III) o ferrocianuro férrico, Fe4[Fe(CN)6]3, es un
sólido amorfo azul oscuro formado por la reacción de
hexacianoferrato (II) de potasio con una sal de hierro (III) y se
conoce como azul de Prusia. Se usa como pigmento en pintura y como
añil en el lavado de ropa para corregir el tinte amarillento
dejado por las sales de hierro (II) en el agua. El hexacianoferrato
(III) de potasio, K3Fe(CN)6, llamado prusiato rojo, se obtiene del
hexacianoferrato (III) de hierro (II), Fe3[Fe(CN)6]2. A éste
se le llama también azul de Turnbull y se usa para procesar el
papel de calco. El hierro experimenta también ciertas
reacciones fisicoquímicas con el carbono, que son esenciales
para fabricar el acero.

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